Criterio de caja


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De acuerdo a lo ya anunciado por la Ley 14/2013, de fecha 27 de septiembre, de Apoyo a los Emprendedores, con fecha 1 de enero de 2014 ha entrado en vigor el criterio de caja para la liquidación del Impuesto de Valor Añadido.

 

Esta medida está destinada a paliar el efecto de anticipo de este impuesto que venían haciendo las empresas de acuerdo a la cuenta de resultados, y adecuarlo a la tesorería de las empresas. En principio la media está pensada para aplicarse en pequeñas empresas, aunque tiene efectos en la tributación de este impuesto para todas las empresas, independientemente de su tamaño, estén o no acogidas a este Régimen Especial.

Para poder aplicar este criterio, la empresa deberá tener una facturación en el año natural anterior inferior a dos millones de euros, siempre y cuando no se hayan percibido más de 100.000 euros de un solo agente económico. En caso de no poder contar con un año completo en el citado ejercicio de referencia, se prorratearán al año completo las cantidades reales para tener el volumen anual. Para empresas ya acogidas a este Régimen Especial del Criterio de Caja, se tendrá en cuenta el volumen de facturación efectivamente cobrada para comprobar si se supera el importe mínimo de corte.

La opción de acogerse a este criterio debe realizarse en el mes de diciembre del años anterior de aplicación, mediante la correspondiente declaración censal, o bien en la declaración de inicio de actividad si ésta se produjera con posterioridad a enero de 2014.

 

El Criterio de Caja se aplicará tanto a las operaciones de venta como de compra, y por lo tanto se devengará o se reconocerá el derecho a deducción del Impuesto de Valor Añadido en el momento en el que se produzca el cobro o el pago, o bien con fecha de 31 de diciembre del año siguiente en caso de que todavía no se hubiera producido el pago de las facturas y no correspondiera su liquidación por incobrable. En el caso de liquidación de facturas de un año anterior bajo otro Régimen, evidentemente no se incluirán en el cómputo del impuesto, puesto que ya se había tenido en cuenta con anterioridad. Hay que diferenciar en cualquier caso el cobro y la liquidación de una factura, puesto que en caso de anticipo del cobro (descuento, factoring, etc.), es el momento de cancelación de la facturación por parte del cliente el que fija el momento de devengo del impuesto, y no la realización monetaria del mismo por el acreedor.

Este nuevo sistema de contabilización supone unas nuevas obligaciones para las empresas, puesto que habrá que incluír en los libros de facturas, tanto emitidas como recibidas, las fechas de cobro y de pago respectivamente, que se seguirán llevando como hasta la actualidad, por fecha de emisión de las facturas. Además, las empresas que se acojan al Criterio de Caja, deberán reflejarlo así en sus facturas, incluyendo la cita “Régimen Especial de Criterio de Caja”. Este aspecto es importante, puesto que las empresas clientes no tendrán derecho a la deducción del Impuesto de Valor Añadido hasta que se produzca el pago de la factura, puesto que de no hacerse así, la Agencia Tributaria estaría financiando los retrasos financiero de las empresas, al permitir que las empresas se dedujeran un IVA que no ha sido repercutido por otras.

En cualquier caso habrá que esperar a tener datos reales del número de empresas y autónomos que se hayan acogido a este criterio para poder valorar su verdadero efecto sobre la economía de las mismas, pero a priori parece apuntar a que dicho efecto no será excesivo, por dos motivos principales, el criterio se aplicará tanto a cobros como a pagos, por lo que aquellas actividades que tengan unos periodos comerciales de cobro y pago similares no notarán apenas el cambio de criterio, salvo en criterios organizativos para poder ejercer los controles necesarios de la información generada. El segundo motivo es que, como cualquier cambio de criterio, tendrá efecto en el corto plazo, durante el periodo de ajuste, con posterioridad el efecto de ajuste temporal del impuesto se diluye por la propia dinámica empresarial, y por lo tanto también lo hace el efecto sobre la tesorería de la empresa.