Novedades sobre la normativa europea de pagos (SEPA)


El próximo día 1 de febrero entrará definitivamente en vigor la normativa europea que obliga a utilizar los nuevos estándares de medios de cobro y de pago nacionales y transnacionales (aplicable a transferencias, adeudos directos o domiciliaciones, y pagos con tarjetas de débito y crédito), completando así la funcionalidad de SEPA (Single Euro Payment Area o Zona Única de Pago en Euros), como culminación de un proceso que se inició en 2002.

SEPA

 A unos días de su implantación se ha hecho público que se va a aplicar una moratoria para el régimen sancionador previsto para los incumplimientos de esta nueva moratoria. Lo que supone de facto un aplazamiento de su entrada en vigor al 100%. Se fija un plazo hasta el 18 de marzo para transferencias y hasta el 10 de junio para adeudos domiciliados, creando por lo tanto un periodo de dualidad, durante el que subsistirán ambos estándares. Esto no significa que debamos esperar de nuevo a que se vaya a agotar el plazo, sino que demos finalizar los procesos de implantación que ya deben estar en marcha.

La SEPA es la unificación de la manera de realizar pagos en euros con una total seguridad, aportando una mayor efectividad tanto a nivel nacional como europeo. Su objetivo es establecer un mercado único para los servicios de pago en Europa, eliminando los diferencias técnicas y conceptuales entre pagos nacionales y transfronterizos entre los países que forman parte de la Unión Europea además de Suiza, Liechtenstein, Noruega, Islandia y Mónaco.

A partir de ahora se podrá operar con una sola cuenta en cualquier país de los asociados para todos los cobros y pagos operando exactamente del mismo modo a nivel de transferencias, adeudos directos y pagos con tarjeta. Es un paso más en la integración económica en la Unión Europea, eliminando las fronteras técnicas para la realización de cobros y pagos.

Este cambio de estándares afectarán a las empresas facilitándoles el acceso a mercados más amplios, pero al mismo tiempo exige ciertos esfuerzos y cambios. Es necesario adaptar los datos con los que se trabaja, puesto que el cambio más evidente desde el punto de vista de las empresas y particulares es la necesidad de empezar a trabajar con el código IBAN, sustituyendo al C.C.C. que se venía utilizando hasta ahora para la identificación de las cuentas. Por lo tanto hay que actualizar una gran cantidad de información, y las entidades financieras han tenido que modificar sus aplicaciones o desarrollar unas nuevas que incluyeran esta nueva codificación de la información.

Además, a partir de ahora, será responsabilidad del acreedor el guardar las autorizaciones de los clientes con el fin de poder emitir adeudos directos SEPA, con un formato mínimo que deben incluír estos mandatos. Hasta ahora esta obligación recaía únicamente en las entidades financieras que aplicaban estas domiciliaciones.

Todas las empresas que cuentan con ERP propio han tenido que adaptar sus sistemas a estas nuevas necesidades. Las que trabajan con programas de soportes externos han debido actualizar sus versiones, y asegurarse de que su proveedor de servicios informáticos ha actualizado convenientemente su software.

En definitiva, es un nuevo entorno que va a homogeneizar el funcionamiento financiero a nivel europeo, y que a la larga supondrá un enorme número de ventajas para todos los operadores, pero que a corto plazo nos está exigiendo, y lo va a hacer en el futuro más inmediato, un importante esfuerzo de adaptación. Debemos aprovechar esta ampliación del plazo de implantación al máximo, y estar en pleno funcionamiento a la mayor brevedad posible, para tener margen de solventar las posibles incidencias que surjan en el camino.

Si tienen dudas sobre si su organización está totalmente preparada para estos cambios, no duden en contactar con nosotros para que On Time FAST pueda valorar las necesidades operativas de su empresa.

Para más información es recomendable visitar la página institucional www.sepaesp.es